Cuidarme me estresa : La exigencia del crecimiento personal

Cuidarme me estresa, la contradicción

Ayer hablaba con una clienta de que el proceso de crecimiento personal la estaba obsesionando, antes de ayer yo misma estaba pataleando por no conseguir cambiar algo que sé que tengo que cambiar, y hace unos días pude leer que hay muchísima gente a la que la rutina personal de autocuidado le causaba estrés. Cuidarme me estresa, decían.

Y parece increíble que cosas que -a priori- están diseñadas para mejorar nuestra calidad de vida y hacernos sentir mejor, la acaben empeorando.

Sin embargo es algo bastante común, y pareciera que cambiar hábitos o patrones de comportamiento se convirtiese en una carrera de fondo para llegar a un objetivo, ver resultados y entonces ya ser felices, comer perdices y ser merecedores de una vida digna.

La industria del consejito

Un consejo es, según la RAE 1. m.  Opinión que se expresa para orientar una actuación de una determinada manera.

Todo el mundo tiene opiniones, internet está lleno de opiniones, de hecho existe toda una industria alrededor de las opiniones. Consejo se ha buscado siempre pero nunca ha habido tanto y con tanta variedad. Las opiniones se forman a partir de nuestra experiencia de vida, del estudio, del campo energético, o porque me han dicho que es así y me ha parecido bien.

Pero todos los consejos tienen algo en común: Orientar y Guiar. Lo que está claro es que no todos los consejos valen lo mismo y que la persona que busca orientación y guía es porque está más perdido que el barco del arroz y no tiene ni idea de qué sería lo mejor para ella ante determinado problema.

La cuestión es que no siempre sabemos qué es lo mejor para nosotros,  y al mismo tiempo somos los únicos que podemos saber qué es lo mejor para nosotros, y nos fastidia cuando alguien nos habla desde la verdad absoluta pero al mismo tiempo es esto lo que buscamos. Así somos.

Por lo tanto un consejo nunca debería tener el carácter de LEY y de OBLIGATORIEDAD, más bien es una DIRECCIÓN que tú en tu LIBERTAD decides si probar. Y comprender esto es muy importante a la hora de no fustigarnos.  ¿No sabes que es lo mejor para ti? Prueba ¿No sabes qué probar? Busca a alguien que pueda darte un buen criterio ¿No te ha servido? Prueba otra cosa.

¿Cambiar es necesario? ¿Cambiar duele?

Cambiar es necesario solamente si una actitud te está generando sufrimiento o te está limitando de alguna manera. Cambiar un hábito duele porque somos seres comodones, y cambiar un patrón de conducta duele más porque, como dice Laura Gutman, si te ha costado 30 años estructurar una personalidad no la vas a desestructurar EXPRESS.

Dicho esto tampoco se trata de que cambies de personalidad y pases de ser Paco el Facha a David el Jipi, a no ser que seas David el Jipi intentado ser Paco el facha (Nota: no eres ninguno de los dos). Se trata de que pases a ser la versión de ti que no te hace daño. Tampoco esto te garantiza la felicidad permanente la vida digna o que no lo pases mal en la vida, pero si te evita sufrimiento innecesario.

Por lo tanto siempre va a haber algo de incomodidad en el proceso, pero una cosa es incomodidad y otra estrés y sufrimiento.

¿Entonces porque me estresa y sufro con ello?

Básicamente los motivos son dos: Exigencia e Impaciencia.  Vivimos en una sociedad en la que la autogratificación instantánea y la inmediatez priman sobre todo lo demás. TÚ QUIERES ESTAR BIEN Y QUIERES ESTAR BIEN YA y SI NO ESTÁS BIEN ES QUE LO ESTÁS HACIENDO MAL cayendo entonces en la crítica descarnada y el discurso de autoodio.

Si eres una persona exigente y por eso buscas orientación para vivir más relajadamente, probablemente te lleves esa misma exigencia a tu proceso, entrando en un bucle de doble exigencia.

A todos tus «Tengo que» y a todos tus «Deberías» les añades 20 más. «Tengo que relajarme» «Tengo que hacer algo que me guste y disfrute» «Tengo que dejar de pensar como pienso» «Tengo que dejar de castigarme» TENGO QUE, TENGO QUE, TENGO QUE.

Paciencia, Ternura y Autocompasión

Quizás antes de aprender a incorporar nuevas rutinas de autocuidado o a desprogramarnos de creencias limitantes que nos hacen sufrir, estaría bien que antes aprendiésemos a hablarnos con más dulzura, a entender que hacemos lo que podemos con lo que tenemos, que lo estamos intentando y que mañana será otro día pero que hoy llegamos «hasta aquí». Aprender a ponernos límites desde la ternura, la delicadeza y el abrazo es fundamental.

Una cosa es la pereza y la comodidad de la autoindulgencia que nos lleva a no cambiar absolutamente nada, pero a veces lo único que hay que cambiar es nuestra tendencia a la exigencia y al automachaque para tratarnos mejor.

Si en tu vida solamente te han dicho que «TIENES QUE ESFORZARTE MÁS PORQUE HAY QUE HACER COSAS EN LA VIDA» pero jamás te han dicho «déjalo ya por hoy cielo estás cansada y es suficiente», te va a costar más trabajo.

Todo eso sumado a una sociedad competitiva donde se nos ha educado en la consecución de objetivos, en conseguir el éxito y llegar a la cima. Y nadie nos ha hablado nunca de disfrutar del proceso o de que quizás eso no es para todo el mundo.

A nuestro miedo al fracaso en la vida se nos suma el fracaso a la hora de cambiar. ¡NO ERES SUFICIENTE! grita esa voz interior cuando no puedes alcanzar lo que te has propuesto. Tu mente se convierte en una especie de juez supremo que te dice: «Hoy tampoco te alimentaste bien» «Hoy tampoco te priorizaste» «Luego quieres que las cosas te vayan mejor».

Amar a Paco el Facha

En definitiva que, si estás intentando aprender a dejar de ser Paco el Facha, lo importante es que aprendas a tratar bien a Paco el Facha.

El cambio siempre requiere primero de aceptación, además de la autocompasión por ese niño interior que no tuvo más remedio que ponerse ese traje a pesar de que no le quedaba del todo bien. Y al fin y al cabo a veces no está mal ser un poco Paco el Facha, seguro que te viene bien echar mano de ese traje de vez en cuando.

Tu bienestar nunca puede depender de un resultado, incluso cuando ese resultado es tu bienestar. 


Espero que te haya servido este artículo. Si deseas que te acompañe en tu proceso puedes escribirme en el contacto que aparece aquí