Hoy vengo a hablaros del temazo de la pobreza-riqueza en términos espirituales, no vengo a enseñarte cómo ser rica/rico/rique porque yo no lo he conseguido, y os puedo asegurar que yo no hablo de lo que no he experimentado en mis carnes.El dia que consiga pasar una cifra media, no un mes, sino sostenido en el tiempo os puedo asegurar que compartiré cómo lo hice. Peco de muchas cosas pero no de avaricia. Pero lo que si he sido he pasado es por estados de carencia y ruina económica y he trabajado con gente de calle como consecuencia directa de la empatía que desarrollé por esas personas a raíz de ese episodio de mi vida así que algo sé del dinero. Es un poco largo, pero TE PROMETO que merece la pena, así que no lo dejes por perecita.

 

 

Vendería mucho hablando de de dinero, al final es el sector del crecimiento personal que más adeptos tiene, hablar del perdón, en cambio, no vende tanto. Los motivos son de mercado y de valores capitalistas, pero hay una verdad que merece la pena ser mencionada: No se puede perdonar cuando uno está muy preocupado por si puede llenar la nevera o no esta semana. Nunca jamás en mi vida he deseado cosas tan impronunciables ni he sido más espiritualmente miserable que cuando me pasé 3 semanas con 50 euros en la cuenta. Las cosas que pensaba solo se lo contaría a una persona en la misma situación que esté pasándolo fatal por el mismo tema y estuviera sintiéndose miserable. TRABAJO DE SOMBRA IS MY THING.

 

 

En este sentido, podríamos hablar de que la pobreza material y la pobreza de espíritu son cosas diferentes pero íntimamente relacionadas. Y con esta idea en mente, paso a contarte qué me ha invitado a escribir este post:

Buscando una cosa acerca de la indolencia, he topado con un artículo en el que el autor cuenta como su padre le llamó una vez anunciándole con todo el entusiasmo que le faltaba en la vida diaria, que había ganado la lotería y según sus palabras:

 

«El sabor que paladeaba en aquel momento no era el sabor rancio del dinero. Era el sabor de algo completamente diferente y alejado del dinero: el sabor de mucho dinero, lo que convierte al dinero en otro objeto»

(…)

Sentí, en ese momento, una sensación imprevista, no calculada, y que ahora llenaba todos los ángulos de mi ser, hasta cambiarlo. Era la indolencia. Por primera vez, me daba igual todo. Y comprendí que eso era la riqueza.

 

Dejando a parte que eso que sintió no es indolencia y el término está mal usado (porque la indolencia es que nada te afecte) creo que todos entendemos a lo que se refiere: A ese estado de abundancia en el que no estás pensando en todo lo lo que falta y te la pasas preocupado.

A lo que voy es que, no te voy a decir que seas feliz con poco porque lo que cuenta es ese tipo de riqueza. Pero si que contactar con ese tipo de riqueza en un momento determinado junto con ser humilde para pedir ayuda y tomar decisiones y responsabilidad de mi vida, es lo que hizo que yo saliese de ese estado de miseria espiritual y económica.

 

 

Es decir: Tu máxima prioridad en la vida debe ser estar bien y a partir de ahí buscar la riqueza económica que nos permita no estar en esos estados de ansiedad, frustración, impotencia, falta de valía personal, enfado, celos, y en úlima instancia ganas de morirse que da el no sentirse capaz de salir de una pésima situación económica.

 

Toqué fondo, gasté los 50 euros en una terapeuta que me ayudase con las ganas de no estar en este mundo, dejé de pensar que sola podía con todo, pedí ayuda  económica a mi padre para ver si en 2 meses podía conseguir un trabajo, no quería volver al derecho, pero acepté que lo haría porque eran capacidades con las que contaba, esto acabó con mi sensación de impotencia de que las cosas no resultasen como yo quería, al aceptar la realidad mi estómago, que estaba hecho papilla de tanta frustración e impotencia, comenzó a sanar, pacté conmigo misma que si no conseguía un trabajo me volvería a casa de mis padres. Me dejé besar y abrazar por mi madre, a la que no quería ni ver ni hablar dos meses atrás por un mal uso – precisamente y no casualmente- del dinero. Mi madre ya no era el enemigo, mi orgullo ante mi padre se deshizo, y gané, «humildad ante Dios» como reza la tradición, porque yo creía en una creencia loca que por saber conectar con el espíritu, el espíritu me debía algo, y esto es algo que todo místico debe aprender. Pero esto lo vemos otro día que no quiero desviarme.

 

 

La cosa es que gané mucho más con todo esto que lo que hubiera ganado en euros y doy las gracias por esta experiencia porque puedo empatizar mucho más con las personas que están en esta situación a parte de poder agradecer que contaba con unas bases que, a pesar de no cumplir con mis expectativas, ahí estaban. No todo el mundo puede decir lo mismo y ahí es cuando la pobreza empieza a convertirse en algo inhabilitante para la vida.

La estabilización emocional y corporal que tuve al renunciar a mis deseos, junto con la asunción de responsabilidad, es lo que me hizo encontrar un trabajo a los dos meses.

 

 

Y aquí estoy de nuevo, haciendo lo mismo con lo que me arruiné pero desde otro lugar más sano y sabio. Nada como rendirse a la vida para superar el miedo a perder y el apego. ¡Con lo que me había costado dejar el despacho y construir la vida de mis sueños, ¡Eso no se podía perder! y me aferraba de tal manera que – aunque suene a tópico- se convirtió en una pesadilla. Ahora, en cambio, si no lo consigo, seré feliz haciendo otra cosa y lo intentaré más adelante. Mi autoestima no está depositada en mis logros.

En esos dos meses conseguí un trabajo para ayudar a personas sin apoyos, ni red, ni dinero…Para descubrir finalmente que, en realidad, no podía ayudarles, sino que solamente podría apoyarles en lo que ellos decidieran.

Pero en serio, tu sistema nervioso tiene que estabilizarse primero y ahí es donde tenemos que ser un poco más políticos: CASA E INGRESO MÍNIMO por derecho BIOLÓGICO.

En serio, sé rico y hallarás riqueza. Y con esa riqueza, crea más riqueza, y esa riqueza que se convierta en dinero, en miles y millones que te permitan que el dinero ya no sea dinero, sino que sean unas bases que te sostengan: Unas raíces fuertes que te permitan crecer hasta el sol

 

 

Contacta conmigo a través de mi whatsapp o del formulario de mi web para contarme tu caso y ver juntas si este método te puede ayudar.

 

– QUIERO REALIZAR ESTE CAMINO CONTIGO –

 

Con amor y ganas de abrirte el espacio, te deseo un buen caminar

 

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