¿No consigues que tus padres te entiendan?

 

 

 

Como hijo o hija seguramente tengas dificultad para que tus padres te entiendan ¡Es que son de otra generación y piensan diferente! suele responder la gente, pero admitámoslo: es una frase que da poco consuelo y no apacigua ni siquiera un poco nuestra frustración.

Y no porque no haya parte de verdad en la afirmación, sino porque es insuficiente para contener el dolor de no sentirte comprendida por tus padres, porque si no te sientes comprendida, probablemente tampoco te sentirás validada, ni reconocida, y si esto lleva ocurriendo desde la infancia, casi seguro que también te costará apoyarte en tus propias decisiones o creer en ti y tener confianza en ti misma porque se habrá instalado en tu mente una vocecita que te replica y te dice que «eso no porque…»  y que le saca una pega a todo lo que dices. Y claro, te da entre pereza y miedo compartir cosas con tus padres ya que no las van a entender y compartir .  En el fondo sabes que os habéis dejado de escuchar, ellos a ti y tú a ellos. 

 

 

Y como no, esto luego lo repites allá fuera, en el mundo, y vas buscando aprobación por todas partes para poder confiar en ti misma y en aquello que dices, haces, o quieres hacer. Andas justificándote todo el tiempo, buscando ser validada y a veces lo consigues, pero otras, otras no. Y cuando eso no pasa y alguien me desaprueba o me lleva la contraria, me vengo abajo y pienso que quizás el otro tenga razón… y ya que tienes esta herida…¿Te juntas con gente que me valida? probablemente no y te juntas con quien no lo hace porque inconscientemente quieres el amor de tus padres, es decir, quieres que te comprenda y valide…¡Quien no puede comprenderte o validarte!

 

Y de todas formas, aunque encuentres quien te valide, te apoye y te anime, andarás buscando su validación todo el tiempo y haciéndote dependiente  de esa persona, porque cuando estás a solas se vuelve a activar esa voz que es un saboteador en toda regla

 

Y claro, ya harta o harto,  piensas que ya la solución es no contarle nada a tus padres, y la verdad es que proteger lo que cuentas y lo que no puede ser una estrategia. Pero cortar la comunicación TOTALMENTE no suele traer buenos resultados para el vínculo porque genera mucha tensión interna y relacional.

En realidad lo que cuentas, sino desde donde lo cuentas. ¿Lo cuento por contar porque cuando uno se relaciona se cuenta cosas ? ¿O lo cuento para que me apruebes o para conseguir la validación que necesito?

Si, lo sé. El límite puede ser muy difuso. A todos nos gusta que cuando contamos algo que es importante para nosotros la otra persona se alegre o nos comprenda, de alguna forma lo esperamos, es inevitable.  Que eso es otra,  puedes creer que es una cuestión de no esperar nada, alerta spoiler: Mentira inconscientemente si lo esperas.

 

Otras veces piensas que, con comunicación, paciencia, y explicando mucho tu punto de vista, un día no muy lejano, se dará ESA GRAN CONVERSACIÓN donde todo se arreglará y tus padres entenderán por fin tu punto de vista y al fin sentirás la tan anhelada comprensión y validación y la relación mejorará y seréis felices y comeréis perdices. Bueno, milagros ocurren, la cosa es que no hay que quedarse parados esperándolos – sobre todo si el milagro depende de la voluntad de tus padres que a su vez – probablemente- estén esperando el mismo milagro pero por tu parte. Balones fuera.

A veces, cuando las dos partes están dispuestas y la brecha entre ambos no es tan grande, puede funcionar la comunicación asertiva de la mano de un profesional – que ciertamente cuando funciona, parece que hace milagros, pero no siempre funciona porque por lo general los padres no van a cambiar su forma de ver el mundo por una conversación por mucho que te expliques. Y si estás leyendo esto es porque ya te has explicado y sobreexplicado muchas veces.

 

Y luego está la solución estrella de nuestros tiempos: HAY QUE PONERLES LÍMITES.  Poner límites siempre es una estrategia válida y deseable, pero si no los has puesto es porque tu problema es interno, inconsciente, y duele demasiado ponerlos y más aún sostenerlos en el tiempo.  Y de todas formas que los pongas, no significa que estos vayan a ser respetados.

La cuestión es que, tu crees que el problema es la relación con tus padres porque no te entienden ni comprenden, pero el problema en realidad, es POR QUÉ NECESITAS QUE TE COMPRENDAN Y POR QUÉ TE ES TAN COMPLICADO APOYARTE Y AMARTE A TI MISMA SI ESTO NO OCURRE. 

 

 

Y una vez abierta esta caja de pandora, te propongo este ejercicio que puede ayudarte:

 

  1. Cómprate una libreta
  2. Registra las últimas 3 discusiones que has tenido con tus padres
  3. Respondete a las siguientes preguntas:
  • ¿Qué esperaba que ocurriera cuando le comuniqué a mi padre/a mi madre TAL COSA?
  • ¿Qué ocurrió realmente?
  • ¿Lo que ocurrió realmente ha pasado antes?
  • ¿Por qué esperaba que fuera diferente esta vez?
  • ¿Era realmente necesario comunicar ESA COSA?
  • ¿Se lo podría haber comentado a otra persona en lugar de a ellos?
  • ¿Cuando ellos me han dado su opinión-incomprensión, me he justificado o le he reprochado su comportamiento?
  • ¿En qué parte del cuerpo me duele cuando pienso en esto? ¿Dónde se ubica este dolor?

 

Te aseguro que hacer esto te arrojará mucha luz.

 

Por otra parte, si quieres dejar de pasarlo mal por la relación con sus padres y coger las riendas de tu propia vida  te invito a probar la terapia sistémica familiar conmigo, porque la verdad, te mereces disfrutar de la vida, dejar de preocuparte y tomar tus propias decisiones. Es lo que nos merecemos todos. ¿No?

Y si tras una sesión exploratoria, vemos que tus padres están dispuestos a recurrir a un profesional para mejorar la relación, puedo ofreceros mi servicio de mediación, ya que puede ayudaros a mejorar los canales de comunicación, reducir el malestar  y llegar a acuerdos de convivencia pacífica aún sin que os comprendais o entendais. 

 

Con amor, deseo haberte servido y poder seguir ayudándote en el futuro. Te dejo el enlace siguiente para contactar conmigo:

 

– QUIERO AGENDAR UNA CONSULTA CONTIGO –

 

Me siento la madre de mi pareja

Es bastante común que las mujeres vengan con el siguiente reclamo:

 

ESTOY HARTA DE HACER DE MADRE DE MI PAREJA

 

Quien dice madre dice padre, la cuestión es que están cansadas de tener que recordarles siempre todo, de adelantarse porque saben que si no se quedan sin hacer las cosas… y ya lo han hablado 20.000 veces con su pareja y ya empiezan a parecer una madre regañona. 

 

Como saben que el modo madre regañona no funciona, genera conflictos y tampoco soluciona problemas porque lo que sucede es que o el otro se rebela y se enfada , o bien se hace más pequeño.

 

 

La contraparte sombra es que: Si el otro se hace más pequeño, es porque tú te estás haciendo más grande.

 

Una vez que te das cuenta de esto lo normal, natural (aunque para nada deseable) es que creas que te culpo te sitúes en una de las siguientes posiciones o en todas alternativamente, según te pille el día.

 

1) Ego aleccionador feminista: 

«Y una mierda, ¿Y qué tengo que hacer que ¿Conformarme? hacerlo yo? tener una paciencia infinita? Las mujeres llevamos toda la vida cargando con todo, el reparto de tareas es desigual, que se ponga las pilas si tan feminista dice que es»

 

2) Ego sor teresa de calculta : 

«Oh, pobrecito, le cuesta y yo soy una exigente y me sitúo por encima como si fuera mejor, lo estoy haciendo fatal, waaa pijjjj (latigazo)

Tengo que tener más manga ancha y pedirlo de forma dulce y paciente, tengo que cuidar un poco más de sus emociones y enseñarle cómo se hace dulcemente»

 

3) Ego traequeyalohago 

«Ya lo haces tú y ya lo recuerdas tú, porque total, no funciona ninguna de las tres opciones anteriores, y si te enfadas mal, pero si no te enfadas es todavía peor para tu salud, así que mira, ya está, es lo que hay, GO TO MAMMA WITH THE DRAMA Al fin y al cabo te compensa porque si no, no estaríais juntos»

 

 

4) Ego Rafaella Carrá

 Mi preferido: Búscate otro más bueno, vuélvete a enamorar. Estamos en el amor en los tiempos de tinder, no me escuches, no me hagas caso, tanta terapia y tanta responsabilidad y tanta hostia, nadie tiene que aguantar como antiguamente. Búscate uno sin problemas.

 

Y es que creemos que el problema lo tiene EL OTRO y que nosotras NO TENEMOS NINGÚN PROBLEMA, y que tenemos que lograr que el OTRO cambie y entonces ya seréis felices y comeréis perdices.

 

¿Y si lo que pasa es que tienes que cambiar tú y dejar de ponerle más atención al otro que a ti misma?

 

oh wait, patrón transgeneracional de codependencia is coming

 

Ahora, probablemente pienses, ¿Entonces el otro no tiene nada que cambiar y el problema lo tengo yo? No cariño, porque realmente nadie tiene un problema, solo unos patrones relacionales que modificar. Cada uno el suyo.

 

Entonces, al grano, a lo importante: ¿Si yo cambio el otro cambia? : Suele pasar que las parejas crezcan juntas, que para eso sirve relacionarse con compromiso,  Pero la realidad es que puede que si….o puede que no.

La cosa es que si no modificas tú y empiezas a comportarte con tu pareja como un igual, en el futuro te volverá a pasar lo mismo porque las cosas, por mucho que vivamos en la era de la libertad de elección, no se solucionan a lo Rafaella.

 

Y si, muchas veces si, es una cuestión de irse, de elegir… pero ¿Desde dónde elegimos? Elegimos desde lo que somos, elegimos desde un nivel muy inconsciente...por lo que volveremos a elegir lo mismo si no solucionamos desde la raíz.

 

Ey, I’m made of a patriarchy system

 

Yo aquí te recomiendo que practiques un poco la empatía: AL OTRO LE CUESTA TANTO CAMBIAR UN PATRÓN INCONSCIENTE COMO A TI: 

 

Él tiene siglos de patriarcado encima, pero es que amiga, tú también los tienes.

 

Y hablando de feminismo y patriarcado…

¿Qué sentirías si en un área de la vida en el que tú tienes dificultad y falta de autonomía (que seguro que la tienes)  tu pareja te dijera algo como «trae que ya lo hago yo porque sino nos dan las uvas»? OH MACHISMO ¿Te das cuenta lo invalidantes que podemos llegar a ser desde nuestro dolor? ¿Por qué lo suyo no es perdonable y lo tuyo si?

 

Quizás te gustaría que te tratase como el ego tipo Sor Teresa de calcuta, pero es que no te estaría haciendo ningún favor y serías una eterna niña dependiente y con la misma falta de autonomía (además de que el deseo sexual se acabaría yendo al carajo, pero eso es otra historia) Necesitamos compasión en la pareja sí, pero compasión no es infantilización.

 

Tú dejando que tu pareja lo haga todo por ti por cuidarte con ternura y comprensión infinita

 

 

Ser pareja es ser cada uno una persona, no confundirse en el otro, ser un igual, un amigo, un cómplice. 

 

¿Y qué pasa cuando no sabemos ser un igual? Quizás en tu historia familiar, te haya tocado ser mamá cuando no debías, mamá de tu mamá, mamá de tus hermanos…Y ya no sabes amar de otra forma.

 

¿Cómo cambiar cuando no tenemos referentes? ¿Complicado no?

¿Has pensado que quizás tu pareja tampoco lo tuvo?

 

 

Se puede, de verdad que uno puede aprender a relacionarse de forma diferente, no es fácil, pero se puede, lo veo cada día, y sobre todo, merece la pena hacerlo junto a la persona que amas en vez de por separado.

 

 

Espero que este post te haya servido y si resuenas con este post y deseas agendar una consulta para ti o para ti y tu pareja puedo ayudarte 

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– QUIERO AGENDAR UNA CONSULTA CONTIGO –

 

Con amor y ganas de abrirte el espacio, te deseo un buen caminar

Quiero hacerlo mejor que mis padres

Es bastante común que la gente afirme en consulta «Yo a mis padres los quiero mucho, y aunque a veces los mataría, sé que hicieron lo mejor que pudieron / lo hacen lo mejor que saben»

 

Sin embargo interior y secretamente suele pensar : «Yo, en el futuro lo haré mejor que mis padres » 

 

Y aunque por lo general cada generación lo hace un poco mejor que la anterior, la afirmación cae por su propio peso a poco que empezamos a hacer trabajo personal y nos damos cuenta de que cometemos los mismos errores que ellos. O no, pero cometemos otros. Y esos otros suelen ser generados por, precisamente, intentar hacerlo mejor que ellos ya que sobrecompensamos.

 

Pongo un ejemplo que con ejemplos se entiende todo mejor; Imaginemos que afirmo que mi padre no se hizo cargo y que hizo lo que pudo, sus heridas, una cultura machista….etc

 

Y me voy dando cuenta, con el tiempo y un proceso de autoconocimiento, de que yo también tiendo a evadir mis responsabilidades o a dejar los proyectos a medias.

 

O bien, me voy dando cuenta, de que estoy tan herida/o porque mi padre no se hizo cargo que me hago cargo de todo, que no me relajo nunca, que me responsabilizo de lo que me toca y de lo que no me toca también, que quiero hacerlo todo perfecto  y que le tengo una rabia que te mueres a todo aquel que vive más relajadamente y hacia mi misma cuando me equivoco (que es peor), tomando el rol de mi madre que SI SE HACÍA CARGO DE TODO y a la que sitúo como víctima de historia al mismo tiempo que la juzgo también.

 

 Qué movida killo

 

 

Ambos comportamientos, aunque parezcan opuestos, nacen de la misma herida.

 

Total, que no es tan fácil y que más vale no creernos que lo sabemos hacer mucho mejor porque como dice Yvonne Laborda, una genia en crianza consciente: dar lo que no nos dieron DUELE.

 

Pero en fin: Merece la pena intentarlo y hacer un movimiento de humildad que consistiría más bien en saber decir con el corazón y no de boquilla lo siguiente:

 

 

Gracias por lo recibido intentaré hacerlo lo mejor posible

 

 

¿Perdonar a los padres?

 

Esto de «Perdonar»  a los padres es como cualquier tipo de Perdón. Un perdón que se da entre víctimas y verdugos. 

 

Mientras estemos en esa lógica no resolveremos el conflicto porque no se trata de perdonar, ni de hacer las paces, ni de tener una relación estrecha con quien me daña,  sino de aceptar y reconciliar.

 

Y para eso tenemos que revisar el concepto judeocristiano del perdón.

 

¿Creeis que Jesús condenaba a judas? ¿O más bien será que todo el mundo necesita su judas para trascender a una verdad mayor que está por encima de la división moral de lo bueno y lo malo?

 

Y quien dice Judas, dice Seth o cualquier mito de resurreción.

 

                                                            El cotilleo de la época 

 

Todo el mundo tiene su herida y su flecha y cada uno elige si quiere situarse como víctima de esa herida o si desea transcenderla.

 

Y para ello….debes conocer el mito que atraviesa esta verdad a veces difícil de comprender desde otras disciplinas o cosmovisiones.

 

¿Como responsabilizamos del daño al mismo tiempo que trascendemos la división? Si nada es malo entonces todo vale ¿no?

 

He aquí toda la literatura mística: Pura paradoja. ¿Qué tal una figura de padre compasivo que te responsabiliza al tiempo que no te juzga? ¿Suena difícil no?

 

Sobre todo teniendo en cuenta que venimos de tradiciones de estados – padre de cortes fascistas o de estados capitalistas que se asemejan a una gran madre con un pecho siempre disponible para darte todo lo que desees…

 

 

Pero… ¿Y si lo intentamos?

 

 

Si resuenas con este post y deseas seguir este camino de reconciliación ya sea con tus padres, tu ex pareja o personas que consideras que te ha hecho mucho daño… dame un silbidito, puedo ayudarte con eso 

¿Somos íntegros? La integridad del ser

Solemos entender la integridad como ser honesto, leal, coherente, fiable. Todo muy deseable ¿no?
 
Sin embargo estos conceptos presentan quiebres a lo largo de una vida 
 
¿Se puede ser leal SIEMPRE sin traicionarse a uno mismo?
Porque las personas cambian.. ¿o en realidad no?
 
 
Adentrémonos pues en la etimología de la palabra integridad para llegar hasta el fondo del asunto que es lo que nos gusta en este blog
 
 
       Integritas – integritatis =  Completos
 
 
Está claro que la mayoría de veces no gozamos de este estado de completitud, es decir, que es posible que en ciertos momentos nos encontremos desintegrados y que haya que hacer una integración.
 
 
 
       Integración
 
       In (dentro)     tangere o tejere  (tocar o tejer)    ción (acción)
 
       La acción de poder tocar o tejer algo es decir, hacerlo tangible 
 
 

En el tejido está la clave

 
 
 Pongamos que es un ovillo de lana y que nosotras estamos haciendo una prenda de vestir. Todo aquello que está tejido está integrado en la prenda. 
 
El hijo que está fuera, está por tejer. Aún no está integrado porque aún no se ha vivido, se está viviendo o está por vivir.
 
También puede ser que la prenda está un poco deshilachada o esté un patuco por aquí y una manga por allá y que no sabemos muy bien qué es esa prenda ni para qué sirve.
 
Es decir, que si yo cojo todo lo que he vivido y consigo hacer hacer algo compacto y coherente y llevarlo a la acción estoy siendo íntegro.

 La coherencia, claramente, se le ha ido de las manos

Claro que mientras estemos vivos,siempre habrá algo para integrar, aquello que a día de hoy me resuena, me atrae o me moviliza son esos hilos sueltos que no forman parte aún de mi ser.
 
Si yo no sé quién soy, ni qué me gusta, ni con qué resueno es imposible ser íntegro porque no me conozco.
 
Si por el contrario si me conozco pero todo me parece inconexo, sin tejer, contradictorio, un batiburrillo, esto, pero también lo otro y todo me parece imposible de conciliar tampoco puedo ser íntegro, porque estoy desintegrado y más perdido que el barco del arroz
 

Jhon, buscando el arroz
 
 
 
Muchas veces nos dedicamos a vivir, vivir, vivir y no nos damos el espacio de integrar lo vivido.
 
Otras, nos dedicamos a pensar, pensar, pensar sobre lo vivido y no nos damos la oportunidad de que nuevas experiencias puedan, con sus nuevos hilitos, terminar de integrar lo que un día quedó deshilachado e inconexo.
 
En este camino, un terapeuta, un canalizador, un guia, te puede ayudar porque no es fácil la integración cuando uno ha vivido cosas que le parecen «incoherentes entre si» pero realmente esa es la paradoja y la magia de la integración y por eso es tan poco común encontrar personas íntegras;
 
Porque la vida está llena de contradicciones que hay que aprender a saborear, llena de polaridades que hay que aprender a aceptar, llena de cosas aparentemente opuestas.
 
 

Entonces, ¿Cuándo integra uno?

 
Uno integra cuando interiormente puede decir;
 
Esto Y Esto
 
Y no dice:
 
Esto PERO lo otro
 
 
¿Pero qué beneficio tiene esto en la vida?
 
 
Pues que no vamos dando bandazos, podemos comprometernos con nuestras decisiones sin miedo a equivocarnos porque sabemos que,simplemente, seguiremos tejiendo o terminando de tejer lo que no se tejió en su momento,
 
Que podremos cumplir nuestra palabra y ser por fuera como somos por dentro, que de mis experiencias integradas podré mostrarme como soy y dejar que la vida me vaya echando hilitos para que me vaya completando cada vez más, porque siempre hay nuevas experiencias que modifican lo que creíamos del mundo y de nosotros mismos.  
 
 
En definitiva ESTAR EN PAZ con quienes somos y con quien seremos en el futuro como resultado de esas nuevas experiencias.   
                                                                      
La integridad es retomar el camino de la propia verdad 

 

Contacta conmigo a través de mi whatsapp o del formulario de mi web para contarme tu caso y ver juntas si este método te puede ayudar.

 

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Con amor y ganas de abrirte el espacio, te deseo un buen caminar

¿Te es difícil conseguir dinero?

Hoy vengo a hablaros del temazo de la pobreza-riqueza en términos espirituales, no vengo a enseñarte cómo ser rica/rico/rique porque yo no lo he conseguido, y os puedo asegurar que yo no hablo de lo que no he experimentado en mis carnes.El dia que consiga pasar una cifra media, no un mes, sino sostenido en el tiempo os puedo asegurar que compartiré cómo lo hice. Peco de muchas cosas pero no de avaricia. Pero lo que si he sido he pasado es por estados de carencia y ruina económica y he trabajado con gente de calle como consecuencia directa de la empatía que desarrollé por esas personas a raíz de ese episodio de mi vida así que algo sé del dinero. Es un poco largo, pero TE PROMETO que merece la pena, así que no lo dejes por perecita.

 

 

Vendería mucho hablando de de dinero, al final es el sector del crecimiento personal que más adeptos tiene, hablar del perdón, en cambio, no vende tanto. Los motivos son de mercado y de valores capitalistas, pero hay una verdad que merece la pena ser mencionada: No se puede perdonar cuando uno está muy preocupado por si puede llenar la nevera o no esta semana. Nunca jamás en mi vida he deseado cosas tan impronunciables ni he sido más espiritualmente miserable que cuando me pasé 3 semanas con 50 euros en la cuenta. Las cosas que pensaba solo se lo contaría a una persona en la misma situación que esté pasándolo fatal por el mismo tema y estuviera sintiéndose miserable. TRABAJO DE SOMBRA IS MY THING.

 

 

En este sentido, podríamos hablar de que la pobreza material y la pobreza de espíritu son cosas diferentes pero íntimamente relacionadas. Y con esta idea en mente, paso a contarte qué me ha invitado a escribir este post:

Buscando una cosa acerca de la indolencia, he topado con un artículo en el que el autor cuenta como su padre le llamó una vez anunciándole con todo el entusiasmo que le faltaba en la vida diaria, que había ganado la lotería y según sus palabras:

 

«El sabor que paladeaba en aquel momento no era el sabor rancio del dinero. Era el sabor de algo completamente diferente y alejado del dinero: el sabor de mucho dinero, lo que convierte al dinero en otro objeto»

(…)

Sentí, en ese momento, una sensación imprevista, no calculada, y que ahora llenaba todos los ángulos de mi ser, hasta cambiarlo. Era la indolencia. Por primera vez, me daba igual todo. Y comprendí que eso era la riqueza.

 

Dejando a parte que eso que sintió no es indolencia y el término está mal usado (porque la indolencia es que nada te afecte) creo que todos entendemos a lo que se refiere: A ese estado de abundancia en el que no estás pensando en todo lo lo que falta y te la pasas preocupado.

A lo que voy es que, no te voy a decir que seas feliz con poco porque lo que cuenta es ese tipo de riqueza. Pero si que contactar con ese tipo de riqueza en un momento determinado junto con ser humilde para pedir ayuda y tomar decisiones y responsabilidad de mi vida, es lo que hizo que yo saliese de ese estado de miseria espiritual y económica.

 

 

Es decir: Tu máxima prioridad en la vida debe ser estar bien y a partir de ahí buscar la riqueza económica que nos permita no estar en esos estados de ansiedad, frustración, impotencia, falta de valía personal, enfado, celos, y en úlima instancia ganas de morirse que da el no sentirse capaz de salir de una pésima situación económica.

 

Toqué fondo, gasté los 50 euros en una terapeuta que me ayudase con las ganas de no estar en este mundo, dejé de pensar que sola podía con todo, pedí ayuda  económica a mi padre para ver si en 2 meses podía conseguir un trabajo, no quería volver al derecho, pero acepté que lo haría porque eran capacidades con las que contaba, esto acabó con mi sensación de impotencia de que las cosas no resultasen como yo quería, al aceptar la realidad mi estómago, que estaba hecho papilla de tanta frustración e impotencia, comenzó a sanar, pacté conmigo misma que si no conseguía un trabajo me volvería a casa de mis padres. Me dejé besar y abrazar por mi madre, a la que no quería ni ver ni hablar dos meses atrás por un mal uso – precisamente y no casualmente- del dinero. Mi madre ya no era el enemigo, mi orgullo ante mi padre se deshizo, y gané, «humildad ante Dios» como reza la tradición, porque yo creía en una creencia loca que por saber conectar con el espíritu, el espíritu me debía algo, y esto es algo que todo místico debe aprender. Pero esto lo vemos otro día que no quiero desviarme.

 

 

La cosa es que gané mucho más con todo esto que lo que hubiera ganado en euros y doy las gracias por esta experiencia porque puedo empatizar mucho más con las personas que están en esta situación a parte de poder agradecer que contaba con unas bases que, a pesar de no cumplir con mis expectativas, ahí estaban. No todo el mundo puede decir lo mismo y ahí es cuando la pobreza empieza a convertirse en algo inhabilitante para la vida.

La estabilización emocional y corporal que tuve al renunciar a mis deseos, junto con la asunción de responsabilidad, es lo que me hizo encontrar un trabajo a los dos meses.

 

 

Y aquí estoy de nuevo, haciendo lo mismo con lo que me arruiné pero desde otro lugar más sano y sabio. Nada como rendirse a la vida para superar el miedo a perder y el apego. ¡Con lo que me había costado dejar el despacho y construir la vida de mis sueños, ¡Eso no se podía perder! y me aferraba de tal manera que – aunque suene a tópico- se convirtió en una pesadilla. Ahora, en cambio, si no lo consigo, seré feliz haciendo otra cosa y lo intentaré más adelante. Mi autoestima no está depositada en mis logros.

En esos dos meses conseguí un trabajo para ayudar a personas sin apoyos, ni red, ni dinero…Para descubrir finalmente que, en realidad, no podía ayudarles, sino que solamente podría apoyarles en lo que ellos decidieran.

Pero en serio, tu sistema nervioso tiene que estabilizarse primero y ahí es donde tenemos que ser un poco más políticos: CASA E INGRESO MÍNIMO por derecho BIOLÓGICO.

En serio, sé rico y hallarás riqueza. Y con esa riqueza, crea más riqueza, y esa riqueza que se convierta en dinero, en miles y millones que te permitan que el dinero ya no sea dinero, sino que sean unas bases que te sostengan: Unas raíces fuertes que te permitan crecer hasta el sol

 

 

Contacta conmigo a través de mi whatsapp o del formulario de mi web para contarme tu caso y ver juntas si este método te puede ayudar.

 

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Con amor y ganas de abrirte el espacio, te deseo un buen caminar

 

Desobedecer la norma familiar

¿Qué pasa cuando lo que se supone que tengo que hacer  no me va bien y no se adapta a mis ritmos y a mis necesidades? 

Claro, que hay una parte mía que dice. ¡Quieres dejar de pensar que estás sola en el mundo! ¡Tienes que pensar en el mundo, en el otro, a quién te diriges! ¡No vayas a tu bola! ¡Tienes un interlocutor!

Y hombre pues sí y no, somos en relación, en sistema, en sociedad, y uno tiene que pensar a dónde dirige la palabra, la acción, la intención y tener en cuenta al otro…Pero claro, también teniéndose en cuenta uno.

Lo que quiero decir es: Demasiada norma mata el deseo y la identidad personal.

 

Confundimos, Caos, Hacer lo que me da la gana y No pensar en nadie, con individualidad e identidad. Porque ahora va a resultar que soy individualista por no obligarme a vincularme con una persona con la que no tengo ganas de vincularme porque esa persona me quiera mucho y sí tenga ganas de vincularse conmigo, voy a resultar individualista por no ir con gente que no tiene nada que ver conmigo porque joer, son buena gente y todo es respetable.

Voy a resultar ser individualista porque NO ME APETECE FINGIR.

 

Una cosa es adaptarse a una serie de normas sociales que son necesarias para la organización, y otra es obligarte a organizarte de una forma que te hace mal y que no funciona para ti y que lo único que hace es que pierdas poder, fuerza, inspiración e interés.

Una cosa es desobedecer por mera rebeldía a la autoridad (Que eso es adolescente y sucede porque precisamente la identidad no está formada aún y tiene que desobedecer para formarse) y otra desobedecer por obedecer al criterio propio. (¡VIVA!)

Porque no se trata de ser antisistema, sino que se trata de construir tu propio sistema SABIENDO que perteneces a un sistema y que convives con otra gente que vienen de otros sistemas.

 

Cosas de familia

Dicho de otra forma, cuando crezco en una familia no hay MI LEY. Lo que hay es LA LEY FAMILIAR, que me puede venir bien o no, entonces crezco y voy construyendo MI LEY diferente a la ley familiar, porque gracias a la interacción con otras familias, otros amigos, otras parejas, otras culturas, me voy dando cuenta de que se puede vivir de otra manera. 

Entonces, cuando a mi me dicen que me adapte, pues no sé chico, adáptate tú. O sencillamente que nadie se adapte y cada cual escoja su camino, porque ADAPTARSE NO ES UNA OBLIGACIÓN, basicamente porque nada es una obligación. La única persona que te puede obligar a hacer o no hacer algo es un juez.

Pero sobre todo porque cuando le decimos al otro que se adapte, en realidad le estamos diciendo que nosotros no tenemos la mínima intención de hacerlo.

Siendo prácticos, es mejor convivir con gente cuya ley sea parecida a la tuya porque si no es un suplicio, pero siempre habrá cierto nivel de diferencia y eso es bello.

Es bello porque si solo puedo amar al otro en tanto que es idéntico a mí, entonces no puedo amar en absoluto. Si no puedo amar al otro siendo quien es sin pedirle que cambie o que se adapte, en el fondo tampoco puedo amarme a mi misma sin pedirme que cambie, que sea estupenda, per-fec-ta-men-te a-dap-ta-da a lo que un día me dijeron que debía ser así.

Y por eso la identidad es bella, porque es gris, es ambivalente, es un si y un no, benigna y maligna al mismo tiempo como el dios egipcio Sobek, el cual representa – entre otras cosas- el poder.

En tu identidad reside tu poder, ahora bien, ¿Qué vas a decidir desde ese poder?

¿Demandarás respeto? ¿O te adaptarás al mandato y te negarás a ti mismo más de tres veces? ¿Permitirás que tu identidad mute y se transforme en el vínculo con el otro? ¿O te aferrarás a ella como a un mástil en plena tormenta?

Porque las tormentas llegar, llegan, y las tormentas precisamente nos invitan a mudar la piel de la identidad. Pero claro. Hay que atravesarlas porque una crisis de identidad ¡No es cualquier cosa!. Y el asunto es que no cambia tu identidad, simplemente que tu identidad integra algo que en un momento dado decidió excluir de sí, y el otro – que es diferente – me lo recuerda.

¿No os parece fascinante?

Treguas, puntos medios, fronteras, distancias, en definitiva: LÍMITES.

El límite configura la experiencia. C. Tangana en una entrevista decía que se crea mejor cuando uno trabaja con una biblioteca de sonidos concreta que cuando tiene mil bibliotecas a su disposición.  ¿Y para qué quiero yo la vida si no puedo cocrear con ella?

 

Reconociendo tus límites, los del otro y los del mundo es que puede haber lugar a la creación e integración, si no, todo es huida y dispersión.

Y fíjate que te digo en el título de la carta: desobedecer al patriarca y no al padre.

El patriarca cuida de la ley, del orden, cuida de todos, habla y vela por todos. Pero el patriarca también se equivoca, porque su experiencia – al igual que la tuya – está configurada por sus propios límites, y porque -sencillamente- es humano.

Entonces al patriarca puedes desobedecerlo u obedecerlo según te venga bien para tu experiencia. Pero al padre no, al padre se le ama y se le agradece habernos dado -como mínimo-  la vida.

Puedes amar y desobedecer. De verdad que sí.

Y tras el melodrama patriarcal: Te digo, SI QUIERES TRABAJAR LAS CREENCIAS FAMILIARES QUE SE HAN INSTAURADO COMO NORMAS EN TU HERENCIA FAMILIAR y que hacen que vivas con una serie de normas y conductas que no se adaptan a quien eres HOY házmelo saber.  Estoy segura de poder ayudarte.

Con amor y ganas de abrirte el espacio,

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¿Qué hago para tener autoestima?

Te lo ha dicho tu amiga, tu coach, tu psicólogo, tu primo, y cada puñetero post de instagram : «Te tienes que querer un poco más» «El problema es no te valoras» y tú pues agachas la cabeza y dices «pues es verdad, no me valoro» pero, Y AHORA QUÉ. 

Porque digo yo que si una persona no se quiere no tiene ni idea de lo que es quererse, es como si le dices CONFIA a alguien que lleva toda la vida controlando, o como a quien le dices que el color complementario del rojo es el verde a alguien que no ha visto el verde en su vida. Por eso la única manera que tenemos para aprender es el contraste y la dualidad: No puedo saber que es el amor si no experimento lo que no lo es.

Pero claro, eso tiene una contrapartida: No puedo experimentar la valoración propia si lo único que he experimentado en mi vida es la desvalorización. Por lo que el consejito de «Quiérete a ti misma» es a menudo bastante inútil, sobre todo teniendo en cuenta que la versión del quiérete a ti misma que tenemos es bastante vanidoso-capitalista: Ponerse delante de un espejo y verse las virtudes, decirlas en voz alta, darse caprichitos, cuidarse, irse a un spa, just do it, aquí tu eres king.

 

 

Al caso, AMIGA DATE CUENTA, El amor es vincular. El amor propio es el vínculo que una tiene con una misma. El amor propio sirve para valorarnos lo suficiente como para no dejar que otro nos trate como si volviésemos poco.

El amor propio se trata de tenernos la suficiente estima como para poner límites y no abandonar nuestras necesidades para atender las de otro que -por lo que sea- no está pensando en las nuestras. Querernos implica no quedarnos en lugares donde estamos rodeados de sanguijuelas que nos quitan la energía, o que tienen siempre que criticarnos o quedar por encima de nosotros para sentirse ellos mejores. 

Por lo que amarse implica más tomar decisiones que decirse a uno mismo lo maravilloso que uno es.

A veces, amarse va a suponer poner límites (que no se ponen al otro para joderle o fastidiarle, sino para cuidar de nuestros deseos y necesidades) a veces va a ser cuestión de reafirmarse y decir qué quiero y qué necesito en vez de sobreadaptarme, a veces va a ser no complacer al otro, y otras no hacerse cargo de las emociones de los demás en detrimento de las nuestras, Y también es amarse atreverse a pedir abundancia y no conformarse con lo mínimo. 

 

¿Por qué no puedo poner límites ¿Por qué complazco en exceso? ¿Por qué no me atrevo a pedir más? Pues seguramente por culpa, por miedo o porque te han hecho creer toda la vida que te tienes que sacrificar (culpa heredada). Eso si, tu cabecita de contará otra cosa: «Da igual, no quiero lios» «Yo no voy a ser como él/ella» «Lo hago porque lo quiero» «no quiero parecer creida o más que los demás» etc etc etc ESTO TAMBIÉN ES EGO. 

Y ahí, a ese lugar profundo de tus miedos, no llega ni tu amiga, ni tu prima, ni un tik tok ni una publicación de instagram, ni las afirmaciones de la agendita cuqui.

Reconocer ese miedo es duro, pero más difícil aún es desarticular ese patrón, porque ese patrón está ahí para protegerte del dolor, por lo que pedirle que se marche va a poner a tu sistema nervioso en jaque.

Ahora bien, que sea difícil no significa que no sea posible:
Tu voluntad y tu convicción accionadas desde el amor, son mucho más poderosas que cualquier miedo. Créeme.

Recuerdo la primera vez que empecé a poner límites: Me entraban ganas REALES de vomitar. Porque un patrón cambia cuando alineo cabeza y corazón y con la acción y a la realidad. Por lo que, amigo, amiga, para quererse ante todo hay que ser VALIENTE.

 

Espero que te haya sido de utilidad esta carta y si ya estás harta de no valorarte pero no sabes cómo hacerlo, o la posibilidad de tomar acción te bloquea todos los músculos del cuerpo y hasta el habla, te ofrezco mi compañía a través de mi asesoría personal y ver juntas como podemos empezar a dar esos pasitos.

Te hablo de una terapia donde extraemos información desde el campo espiritual y en la que, a través de diferentes disciplinas terapéuticas,  quitarte capas, ir a lo más profundo y aprender a elegirte siempre.

Con amor y ganas de abrirte el espacio, te deseo un buen caminar.

 

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Sufro mucho por los demás

Hay algo gozoso en el sacrificio. En el sacrificarse por una causa o por una persona necesitada.

Desde el análisis mental podríamos decir que lo que se obtiene es el reconocimiento del otro o en el chute de ego que te da el haber conseguido «salvar» a alguien. Esa realización personal de haber sacado a alguien del hoyo y haberlo hecho por amor.

 

Por amor al otro

Al familiar

A los necesitados

A la humanidad

Whatever

 

Por amor, o por ese pecho hinchado que susurra secretamente: si no fuera por mi…

Por amor, o por la recompensa de la deuda eterna que contraes con el otro: Un amor eterno que nunca se puede marchar porque su agradecimiento se lo impide.

Pero en este post no me refiero a esto, sino a la naturaleza propia del sacrificio; Me refiero al durante y no al final, aunque es cierto que al durante, a menudo, lo sostiene la promesa del final.

Vale la pena el martirio porque hay una coronación: Algo muy grande que, teóricamente, no se obtendría sin sufrimiento.

Sacrificio, etimológicamente significa «hacer algo sacro». Un sacrificio es sagrado: Doy algo de mi para algo que va más allá de mi mismo, por ejemplo, el sacrificio que se hace por los hijos, o por un proyecto que uno siente que está teñido de cierta trascendencia, por lo que sacrificio, en principio, no significa sufrimiento: Ambas tareas pueden ser gozosas dentro de su dificultad.

Sin embargo la palabra sacrificio en nuestra cultura – heredera de un cristianismo culposo mal entendido – está teñido de sufrimiento

¿Qué hay de gozoso en el sacrificio doloroso?

Se trata del gozo por el propio sufrimiento. Sufrir por el otro, por su desgracia, por su pena, por sus circustancias. Entender el amor, la piedad, la generosidad y el cuidado como algo que tiene que doler, ya que si no se sufre, no es TAN amor.

Pero yo no quiero sufrir

Pero nadie quiere sufrir ¿no? Sin embargo algo beneficioso encontramos en ello. La experiencia terapéutica me dice que nadie mantiene una creencia que le hace sufrir si no es porque obtiene (o cree que obtiene) algo bueno dentro de lo malo. Todo el mundo piensa que no elige sufrir, pero no es verdad. Y no es verdad porque todo el mundo siente dolor, sin embargo no todo el mundo se convierte en un ser sufriente: Es el gozo del masoquista

Ni el ser reconocido

Ni el sentirte útil

Ni la gloria del mártir

Todo eso es la narrativa de lo que sucede de fondo, solo es la historia que nos contamos. El personaje egoico que tiene que disfrazarse como alguien más bueno que la media, más útil que la media, más servicial que la media. Más importante y valioso que la media.

Lo que hay en el fondo es alguien que no es capaz de encontrar el gozo en lugares donde no existe el sacrificio: Porque el amor es más intenso cuando se sufre, cuando el dolor del otro se te mete en la entraña tanto tanto TANTO, que ya empieza a confundirse con el propio. Fusión dolorosa es igual a amor: Yo te quiero más porque yo sufro por ti.

Una sociedad compasiva con el dolor

En parte (pero solo en parte)  que te duela un poquito el dolor del otro es deseable.

¿Qué sociedad seríamos si no nos conmoviera el dolor del otro?

¿Qué clase de persona seríamos si quisiéramos estar siempre en el opuesto? . En el permanente gozo vivo, divertido y hedonista que niega la otra mitad del mundo?

¿Quienes seríamos si para evitar sentir el dolor propio apartásemos siempre la mirada al que pide en la calle?

Pero el problema del sacrificado es otro: se engancha a ese dolor y bebe de él como de una fuente. Se engancha a eso como un yonqui.

Pero como no quiere sufrir eternamente intenta salvar al otro para liberarse de su propio sufrimiento creando así una dependencia insalvable: Una adicción.

Solo un poco, es la última vez

¿Puede uno sufrir pero solo un poco?

¿Puede uno consumir una droga pero solo un poco?

Una dependencia es una forma de relacionarte en la cual uno acaba perdiéndose y desconectándose  por completo de sí mismo en favor de aquello que es el objeto de la dependencia, al igual que ocurre con droga o cualquier otro tipo de adicción, incluida la adicción a pensar: las obsesiones.  La adicción lo acaba monopolizando todo: Te olvidas hasta de comer.

Por eso la solución pasa por aceptar que si; Que obtenemos placer del sufrimiento, que nos autodestruimos deliberadamente, que somos impotentes ante eso que sentimos, que estamos completamente perdidos y que no sabemos cuándo fue que eso ocurrió.

No hace falta desentender del dolor ni de los males del mundo

Pero igual ya es hora de recuperar el trono.

 

Si te resuena esta historia y crees que puedo ayudarte contacta conmigo a través de mi whatsapp o del formulario de mi web para contarme tu caso y ver juntas si este método te puede ayudar.

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Con amor y ganas de abrirte el espacio, te deseo un buen caminar

 

 

 

¿Es depresión o desesperanza?

Desesperanza, falta de ilusión, desgana, apatía, sensación constante de decepción con la vida, tristeza, vacío, sensación de poca valía o inferioridad con respecto a los demás, dificultad para concentrarte o tomar decisiones en tu dia a dia, sensación de no estar nunca bien, un malestar de fondo, un ruido…como si siempre faltara algo.

Si yo creyese en los diagnósticos te diría: DEPRESIÓN (o distimia si se vive de forma prolongada y se ha convertido en algo crónico)

Si yo creyese en los diagnósticos te hablaría de un sistema nervioso desregulado por un trauma, sistema hipoactivado, cuerpo colapsado que traducido a la vida real sería algo como: Te cuesta levantarte, siempre estás cansada, sensación de estar estancanda, incapacidad para el disfrute, falta de conexión con otros, planes que te motivaban ya han dejado de hacerlo. QUE LO QUE MÁS TE MOTIVE SEA LA CAMA

Pero como no me gustan los diagnósticos te diré: La tristeza y la Apatía son el síntoma ¿Dónde está la raíz?

A veces la tristeza tiene que ver con algo del pasado – o del presente- que necesitamos asimilar. Un duelo. Una ruptura. Un cambio inesperado.

Pero la mayoría de las veces tiene que ver con nuestra necesidad de actualizar quienes somos, esto es alienarse. Y para alienarse hay que darse el permiso.

¿Qué parte de ti no te está dando el permiso?

Porque necesitamos DESESPERADAMENTE EXORCIZAR a ese diablo

 

Don diablo se ha escapado, te agarra… muy suavemente

 

¿Cómo hacerlo? Hoy quiero introducirte a la práctica del Chöd.

El Chod es una enseñanza budista al que se le conoce como El ritual del Corte» y consiste en lo siguiente: El practicante del Chöd visualiza a su demonio para después (mentalmente) ir entregándole partes de su cuerpo en sacrificio.

Los demonios – obviamente – no son bichos peludos en llamas, sino barreras internas, personajes que viven dentro de nuestra psique, creencias de nuestro ego que nos hacen sufrir -y sobre todo- que nos impiden ser libres.

 

Hay demonios de euforia, demonios de miedo, demonios de adicción, demonios de perfeccionismo, demonios de abuso, demonios de familia…Aunque a mi el que me preocupa especialmente no es tanto el demonio, sino el Dios-Demonio; este es aquel que nos da esperanza y automáticamente lo transforma en miedo, es decir, que nos hace un saboteo en toda regla.

La necesidad de transformar nuestros demonios es universal, la diferencia de esta tradición budista con respecto a la cristiana es que en el Chöd se alimenta de los demonios en lugar de destruirlos o sacarlos a la fuerza de este mundo. El Chöd es un método para que seamos conscientes de nuestras sombras y podamos ver los tesoros que albergan en vez de destruirlos.

 

 

Aunque hay una cosa de la tradición cristiana que me resulta particularmente útil a la hora de enfrentar nuestros demonios: La Oración.

La oración es como la manifestación, pero en vez de hacer un vision board y pedir al universo una casa en la playa con vistas al mar, podemos delegar en lo divino que nos ayude a que ese «demonio» no tenga tanto poder en nosotros; De esta manera dejamos de luchar, de creer que lo podemos resolver todo solos, reconocemos nuestra propia impotencia y damos permiso a las fuerzas sanadoras de nuestra psique para que actúen.

Al hacer esto estamos reclamando una parte de nuestra alma, Si este demonio ya no vive dentro de mi siendo mi enemigo sino mi aliado… ¿Quién seré? ¿A quién perderé? ¿A dónde iré?

Dando a nuestros demonios forma, mediante la personificación, estamos sacando a flote las energías más destructivas que habitan dentro de nosotros, nuestros patrones más devastadores que nos hacen pagar un precio muy caro, para nosotros y para nuestros seres queridos.

 

 

Esta cosa de la sombra, los demonios etc, no es ajena a la psicología occidental, pero el valor adicional que ofrece esta práctica está en fusionar nuestro cuerpo con el del enemigo-demonio, nutriéndolo y entrando en un estado de despertar no dual, en el que ya no está lo bueno frente a lo malo.

Alimentar al enemigo en lugar de batallarlo, hace que rompamos la experiencia polarizada y seamos capaces de convertir la dominación en integración y tolerancia, lo cual tiene unos efectos que trascienden cualquier psicoterapia normal.

En otras palabras: En vez de sacarle la espada a mi enemigo le invito a tomar el té para convertirlo en mi aliado.

 

Porque da igual cuántas cabezas cortemos: Los demonios no acaban, el mal no acaba.
La batalla del bien contra el mal dejémosla para la ficción porque ya está más que demostrado que esta lucha solo nos conduce al autoodio en lo personal, y a la división y a la guerra en lo colectivo.

Mi propósito es que este enfoque de los conflictos quede pasado de moda, como el beso en la boca en aquella canción de Axel Bahia de los 2000 pero versión terapéutica:

«Demonio que sofoca es cosa del pasado, la moda ahora es no estar polarizado»

 

Aquí Darth Vader, que no sé si lamenta amargamente mi posición no polarizada,
o mi escaso don como letrista

 

No entiendo mi terapia sin contemplar este enfoque no polarizado.

 

Si te encuentras atravesando un momento difícil y los enfoques tradicionales no te han funcionado o no te convencen te invito a trabajar tus demonios conmigo con este método que nos dejó la budista tibetana Machig Labdrön.

Contacta conmigo a través de mi whatsapp o del formulario de mi web para contarme tu caso y ver juntas si este método te puede ayudar.

 

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Con amor y ganas de abrirte el espacio, te deseo un buen caminar

 

Machig Labdrön. Image via Maren Yumi Motomura.

Cuidarme me estresa : La exigencia del crecimiento personal

Cuidarme me estresa, la contradicción

Ayer hablaba con una clienta de que el proceso de crecimiento personal la estaba obsesionando, antes de ayer yo misma estaba pataleando por no conseguir cambiar algo que sé que tengo que cambiar, y hace unos días pude leer que hay muchísima gente a la que la rutina personal de autocuidado le causaba estrés. Cuidarme me estresa, decían.

Y parece increíble que cosas que -a priori- están diseñadas para mejorar nuestra calidad de vida y hacernos sentir mejor, la acaben empeorando.

Sin embargo es algo bastante común, y pareciera que cambiar hábitos o patrones de comportamiento se convirtiese en una carrera de fondo para llegar a un objetivo, ver resultados y entonces ya ser felices, comer perdices y ser merecedores de una vida digna.

La industria del consejito

Un consejo es, según la RAE 1. m.  Opinión que se expresa para orientar una actuación de una determinada manera.

Todo el mundo tiene opiniones, internet está lleno de opiniones, de hecho existe toda una industria alrededor de las opiniones. Consejo se ha buscado siempre pero nunca ha habido tanto y con tanta variedad. Las opiniones se forman a partir de nuestra experiencia de vida, del estudio, del campo energético, o porque me han dicho que es así y me ha parecido bien.

Pero todos los consejos tienen algo en común: Orientar y Guiar. Lo que está claro es que no todos los consejos valen lo mismo y que la persona que busca orientación y guía es porque está más perdido que el barco del arroz y no tiene ni idea de qué sería lo mejor para ella ante determinado problema.

La cuestión es que no siempre sabemos qué es lo mejor para nosotros,  y al mismo tiempo somos los únicos que podemos saber qué es lo mejor para nosotros, y nos fastidia cuando alguien nos habla desde la verdad absoluta pero al mismo tiempo es esto lo que buscamos. Así somos.

Por lo tanto un consejo nunca debería tener el carácter de LEY y de OBLIGATORIEDAD, más bien es una DIRECCIÓN que tú en tu LIBERTAD decides si probar. Y comprender esto es muy importante a la hora de no fustigarnos.  ¿No sabes que es lo mejor para ti? Prueba ¿No sabes qué probar? Busca a alguien que pueda darte un buen criterio ¿No te ha servido? Prueba otra cosa.

¿Cambiar es necesario? ¿Cambiar duele?

Cambiar es necesario solamente si una actitud te está generando sufrimiento o te está limitando de alguna manera. Cambiar un hábito duele porque somos seres comodones, y cambiar un patrón de conducta duele más porque, como dice Laura Gutman, si te ha costado 30 años estructurar una personalidad no la vas a desestructurar EXPRESS.

Dicho esto tampoco se trata de que cambies de personalidad y pases de ser Paco el Facha a David el Jipi, a no ser que seas David el Jipi intentado ser Paco el facha (Nota: no eres ninguno de los dos). Se trata de que pases a ser la versión de ti que no te hace daño. Tampoco esto te garantiza la felicidad permanente la vida digna o que no lo pases mal en la vida, pero si te evita sufrimiento innecesario.

Por lo tanto siempre va a haber algo de incomodidad en el proceso, pero una cosa es incomodidad y otra estrés y sufrimiento.

¿Entonces porque me estresa y sufro con ello?

Básicamente los motivos son dos: Exigencia e Impaciencia.  Vivimos en una sociedad en la que la autogratificación instantánea y la inmediatez priman sobre todo lo demás. TÚ QUIERES ESTAR BIEN Y QUIERES ESTAR BIEN YA y SI NO ESTÁS BIEN ES QUE LO ESTÁS HACIENDO MAL cayendo entonces en la crítica descarnada y el discurso de autoodio.

Si eres una persona exigente y por eso buscas orientación para vivir más relajadamente, probablemente te lleves esa misma exigencia a tu proceso, entrando en un bucle de doble exigencia.

A todos tus «Tengo que» y a todos tus «Deberías» les añades 20 más. «Tengo que relajarme» «Tengo que hacer algo que me guste y disfrute» «Tengo que dejar de pensar como pienso» «Tengo que dejar de castigarme» TENGO QUE, TENGO QUE, TENGO QUE.

Paciencia, Ternura y Autocompasión

Quizás antes de aprender a incorporar nuevas rutinas de autocuidado o a desprogramarnos de creencias limitantes que nos hacen sufrir, estaría bien que antes aprendiésemos a hablarnos con más dulzura, a entender que hacemos lo que podemos con lo que tenemos, que lo estamos intentando y que mañana será otro día pero que hoy llegamos «hasta aquí». Aprender a ponernos límites desde la ternura, la delicadeza y el abrazo es fundamental.

Una cosa es la pereza y la comodidad de la autoindulgencia que nos lleva a no cambiar absolutamente nada, pero a veces lo único que hay que cambiar es nuestra tendencia a la exigencia y al automachaque para tratarnos mejor.

Si en tu vida solamente te han dicho que «TIENES QUE ESFORZARTE MÁS PORQUE HAY QUE HACER COSAS EN LA VIDA» pero jamás te han dicho «déjalo ya por hoy cielo estás cansada y es suficiente», te va a costar más trabajo.

Todo eso sumado a una sociedad competitiva donde se nos ha educado en la consecución de objetivos, en conseguir el éxito y llegar a la cima. Y nadie nos ha hablado nunca de disfrutar del proceso o de que quizás eso no es para todo el mundo.

A nuestro miedo al fracaso en la vida se nos suma el fracaso a la hora de cambiar. ¡NO ERES SUFICIENTE! grita esa voz interior cuando no puedes alcanzar lo que te has propuesto. Tu mente se convierte en una especie de juez supremo que te dice: «Hoy tampoco te alimentaste bien» «Hoy tampoco te priorizaste» «Luego quieres que las cosas te vayan mejor».

Amar a Paco el Facha

En definitiva que, si estás intentando aprender a dejar de ser Paco el Facha, lo importante es que aprendas a tratar bien a Paco el Facha.

El cambio siempre requiere primero de aceptación, además de la autocompasión por ese niño interior que no tuvo más remedio que ponerse ese traje a pesar de que no le quedaba del todo bien. Y al fin y al cabo a veces no está mal ser un poco Paco el Facha, seguro que te viene bien echar mano de ese traje de vez en cuando.

Tu bienestar nunca puede depender de un resultado, incluso cuando ese resultado es tu bienestar. 


Espero que te haya servido este artículo. Si deseas que te acompañe en tu proceso puedes escribirme en el contacto que aparece aquí